Fernando Aguiar: “Debemos actuar moralmente porque es la forma de ser humanos”

ENTRE LÍNEAS / Experimento, luego existo / Un Banquete cuando Bachillerato era B.U.P. le hizo apostar más por Platón que por Newton, pero en el fondo nunca eligió / Desde ese equilibrio Fernando busca resolver problemas y ayuda a elevar al cuadrado las posibilidades de la ética / Investiga en el CSIC y está en el GPS de más de los que imagina desde que apareció en Coordenadas / Necesario / El futuro será ético, o no será /

Fernando Aguiar es filósofo experto en ética experimental, filosofía moral e identidad social. En la entrevista conversamos sobre muchos de los dilemas éticos a los que nos enfrentamos como sociedad: independentismo, guerra, dictadura, venta de armas, tortura, distribución de la riqueza, vegetarianismo, toros, etc. Y hablamos sobre ética experimental, que es una interesante disciplina que se centra en investigar cuáles son los principios morales de la gente y si esos principios están o no en desacuerdo con lo que recomiendan las teorías éticas.

Además, nos interesamos por su nuevo libro, que precisamente se titula “Una introducción a la ética experimental”, siendo el primero de este género en su ámbito académico.

ÉTICA, MORAL Y ÉTICA EXPERIMENTAL

1. ¿Qué son y cómo nos pueden ayudar la ética y la ética experimental a la hora de tomar decisiones como individuos y como sociedad?

Son dos preguntas distintas, aunque estén relacionadas. La ética en general estudia el conjunto de principios y normas sobre lo que es (o, mejor dicho, lo que debemos considerar) moralmente bueno o correcto, así como aquellas teorías que defienden unos principios u otros. Por ejemplo, una teoría ética consecuencialista nos dirá que debemos hacer aquello que tenga las mejores consecuencias desde un punto de vista moral (por ejemplo, aliviar la pobreza). Una teoría ética deontológica nos dirá, en cambio, que lo correcto está relacionado con la idea de deber moral, más allá de las consecuencias. En este sentido las teorías éticas pueden ser de gran ayuda para tomar decisiones morales, sirven de guía para la acción.

Ahora bien, también nos interesa saber cuáles son los principios morales de la gente y si esos principios están o no en desacuerdo con lo que recomiendan las teorías. Pues bien, en este terreno la ética experimental ha supuesto un desarrollo sin precedentes de los estudios empíricos sobre el comportamiento moral de la gente.

2. ¿Qué diferencia habría entre ética y moral?

A veces los filósofos las usan de forma totalmente indistinta. Una distinción académica podría ser que la ética se ocupa de las teorías sobre la moral. La ética es el conjunto de teorías que explican cuál debe ser el comportamiento moralmente correcto de la gente. En cambio, la moral no se centra en las teorías sino en el comportamiento concreto de las personas, si ese comportamiento es bueno o malo, digno o indigno, justo o injusto, etc. Por lo tanto, la moral se ocupa del comportamiento y la ética del conjunto de recomendaciones sobre cómo debe ser ese comportamiento.

3. ¿Y en qué se diferencia la ética experimental de la ética general?

La ética experimental es una rama de la ética que se caracteriza por el método que usa, es decir, experimentos similares a los que hacen en psicología o en economía.

La filosofía ha usado siempre datos experimentales y no experimentales. La ética especialmente se ha apoyado a menudo en datos empíricos, pero no ha hecho experimentos por sí misma. Se supone que es una disciplina normativa, no empírica, que nos dice cómo debe ser el comportamiento moral, no cómo es, y por lo tanto los datos sirven solo de apoyo.

En cambio, ahora la ética se ha sentido capaz de hacer sus propios experimentos. La influencia de la psicología experimental es muy grande, no cabe duda, pero la ética experimental tiene sus propios problemas teóricos. En cualquier caso, tanto la psicología como la economía abordan cuestiones morales, por lo que la relación entre estas disciplinas –ética, psicología y economía experimentales- es muy fluida.

Por ejemplo, un conocido experimento procedente de la psicología ha tenido una gran influencia en la reflexión moral. Se trata del famoso experimento de Milgram.

Como se llevó a cabo después de la Segunda Guerra Mundial, Milgram estaba interesado en saber por qué la gente obedece órdenes de manera ciega, hasta el punto de matar en masa a personas que no conocen de nada y que no les han hecho nada, como ocurrió en el caso los nazis.

En el experimento de Milgram se hizo creer a los participantes que moviendo una palanca aplicaban una descarga eléctrica a una persona. Buena parte de los participantes obedecieron al responsable del experimento y movieron la palanca cada vez más, creyendo que la otra persona (que era un actor, pero quienes movían la palanca lo desconocían) efectivamente estaba recibiendo descargas eléctricas, algunas de gran intesidad.

Esos experimentos están prohibidos hoy en día (dicho entre paréntesis, este es un buen ejemplo de la influencia de la ética). Pero experimentos de ese tipo (después se hicieron otros parecidos), ofrecieron una información muy interesante sobre el comportamiento moral de la gente. Ese comportamiento, así como las ideas o intuiciones morales de las personas, es lo que interesa a la ética experimental, pero sin caer en los excesos de algunos experimentos de los años 50 y 60.

¿Hay principios y comportamientos morales universales o son relativos todos a una cultura o contexto? ¿Cómo influyen las emociones en el comportamiento moral? ¿Las personas son relativistas morales o son objetivistas? ¿Y cómo se compadecen las intuiciones morales de la gente con lo que recomiendan las teorías morales? ¿Somos más kantianos o más utilitaristas? Estas y otras muchas preguntas similares son el objeto de la ética experimental.

4. ¿Hay algún otro experimento actualmente que te parezca interesante contar?

Hay una serie de experimentos que proceden del conocido “problema del tranvía”. Son experimentos que pueden tener importancia para la vida cotidiana porque detrás de este problema nos vamos a encontrar decisiones que en el futuro tomarán, por ejemplo, los coches autónomos.

El problema del tranvía es muy sencillo. Se trata de un tranvía que ha perdido los frenos y tú tienes la posibilidad de cambiar de agujas para que el tranvía se desvíe hacia una vía muerta, aunque allí hay un obrero trabajando que morirá; o bien no cambias de agujas, dejas que el tranvía siga su trayecto, a pesar de que en ese trayecto hay cinco obreros trabajando que morirán. ¿Qué harías en tal caso? ¿Cambiarías de agujas aunque muriera un obrero o no cambiarías aunque murieran cinco?

Problema del tranvía - Ética experimental

Pues bien, en los experimentos sobre este asunto alrededor del 90% de las personas dice que cambiaría de agujas para evitar que murieran cinco obreros.

Alguien puede considerar que este problema, así planteado, es un poco intrascendente, pero no es cierto. Piensa, por ejemplo, en el siguiente ejemplo. A un hospital han llegado cuatro órganos: un pulmón, un corazón, un hígado y un riñón. ¿Qué deben hacer, implantárselos todos a una sola persona que los necesita o salvar a cuatro aun sabiendo que esa persona morirá? Se trata de decisiones reales, que han tomado hospitales reales en el mundo real. Decisiones que, por cierto, tendrán que tomar en breve los coches sin conductor que circulen por las calles. ¿Atropellarán a una persona para evitar atropellar a dos o tres? Ya veremos.

5. Cuando se realizan experimentos dentro de la ética, se suele estudiar si las personas piensan o actúan de una forma más o menos consecuencialista o deontológica, ¿podrías explicar estos términos e indicar por qué son importantes cuando hablamos de ética experimental?

Como he dicho antes, estos términos son centrales en ética experimental porque lo son en la ética en general. Las personas tienen que tomar decisiones morales y para eso no necesitan leer ningún libro de ética. Cuidas a tus hijos, te portas bien con tus familiares, con tus amigos, con personas desconocidas, tratas bien a tus vecinos, no robas en tu trabajo, evitas la violencia, evitas dañar a otros, etc. En definitiva, tienes un comportamiento moralmente correcto sin necesidad de leer libro alguno de ética.

Pues bien, mediante el uso de experimentos la ética trata de conocer lo que he llamado antes intuiciones morales de la gente. Es decir, una impresión inmediata sobre lo que es moralmente correcto que guía tu comportamiento moral. ¿Cambiarías de aguja para desviar el tranvía o no cambiarías y dejarías que murieran cinco obreros? La mayoría de la gente puede dar una respuesta más o menos rápida a esta pregunta atendiendo a sus intuiciones morales sobre la cuestión.

Muchas de esas intuiciones, una vez matizadas, se han organizado teóricamente en dos grades campos: el de las teorías morales consecuencialistas y el de las deontológicas, es decir, un conjunto de principios morales que atienden a las consecuencias de nuestra acción o a nuestro sentido del deber, como la ética kantiana, por ejemplo.

En el caso del tranvía la mayoría de la gente actúa desde una perspectiva consecuencialista (y más en concreto, utilitarista): desde el punto de vista de las consecuencias de la acción es mejor dejar morir a uno que a cinco. Sin embargo, hay una variante del dilema del tranvía en la que la gente no tomaría una decisión consecuencialista. Si en lugar de mover una palanca y dejar que muera un obrero para salvar a cinco, tengo que empujar a una persona muy gruesa para que obstaculice las vías y se salven esos cinco, ¿lo haré? Desde el punto de vista del número de personas salvadas (cinco en lugar de una), el caso es el mismo. Pero en esta ocasión muy poca gente asegura que empujaría a la persona muy gruesa. Nuestras intuiciones morales pueden bascular entre principios consecuencialistas y deontológicos según los casos.

Por ejemplo: ¿Darías dinero para niños que pasan hambre en África?

[En principio sí]

¿Por qué?

[Porque están en peor situación que nosotros]

Porque están en peor situación. Esa es tu intuición moral: porque las consecuencias son beneficiosas. Es una repuesta basada en una concepción consecuencialista de la ética.

Pero también podrías decir: “Porque es mi deber ante cualquier ser humano beneficiarlo”.

El resultado es el mismo, dar dinero para aliviar el hambre, pero las justificaciones son distintas. En una se presta atención a las consecuencias y en otra al sentido del deber. A veces también ocurre esto, que distintas justificaciones morales conducen a comportamientos idénticos.

5. Y a veces pueden estar también entremezclados, ¿no?

A veces sí. Puedes tomar decisiones consecuencialistas en el trabajo y deontológicas en casa. Es decir, a tu hijo le dices: “no debes hacer esto bajo ningún concepto”. Le enseñas a tu hijo un sentido del deber sin apelar a las consecuencias.

De hecho, hay experimentos que demuestran, incluso, que a lo largo de la vida una persona pasa por fases distintas. Por ejemplo: de joven se es más consecuencialista y en la madurez más deontológico.

ENTREVISTA A FERNANDO AGUIAR: INDEPENDENTISMO, GUERRA Y DICTADURA

6. ¿Está justificado promover la desobediencia civil y saltarse las leyes en países considerados democráticos como España, Francia o Alemania cuando gran parte los ciudadanos de una región son favorables a la independencia por cuestiones económicas, históricas, sentimentales o de autogobierno?

No, no lo está y menos todavía cuando parte de esa desobediencia no es civil, sino que procede de cargos públicos cuya legitimidad emana de los votos, sí, pero representan al Estado. ¿Por qué no lo está? Porque tal y como dices se trata de Estados democráticos en los que los ciudadanos (con todos los límites que se quiera) se dan las leyes fundamentales a sí mismos, en especial la Constitución. La desobediencia civil en tales casos no consiste en trastocar el sistema de arriba abajo, sino en oponerse a leyes injustas dentro de un sistema democrático. El caso, ya algo viejo, pero interesante, de la insumisión a la mili es paradigmático. Se trataba de oponerse a una ley injusta, no de cambiar la naturaleza de todo el sistema democrático. La independencia implica desmembrar un Estado excluyendo a parte de la población del derecho de ciudadanía. Si Cataluña se independiza yo no tendré allí los derechos que tengo ahora, y los catalanes no los tendrán en el resto de España. ¿Y eso por qué? Parece bastante arbitrario.

No sería arbitrario si España fuera una dictadura o una potencia colonial. Por eso buena parte de los argumentos en favor de la independencia (dejando aparte argumentos impresentables del tipo “España nos roba” o argumentos supremacistas como “los españoles son una panda de analfabetos”) se centran en que España es una potencia extranjera, colonial, o que no es una verdadera democracia. Dado que los independentistas creen que esto es así (en general, ambas cosas, que España no es un país democrático y que con su ejército y fuerzas armadas domina a Cataluña colonialmente) lo que defienden en realidad es el viejo derecho republicano a la resistencia, a la rebelión, no la desobediencia civil. Como afirmaba Adam Smith es sus Lecturas de jurisprudencia el derecho de rebelión y resistencia es “indudablemente legítimo” o “apropiado y permisible” cuando el gobierno es tiránico (como el de Nerón, el de Calígula, decía); pero no lo es cuando de lo que se trata es de imponer intereses de facción y trastocar un gobierno democrático.

Pero en todos los estudios e indicadores sobre democracia no consta que España sea una dictadura y menos aún una potencia colonial. El derecho de resistencia, por lo tanto, está fuera de lugar, no así la desobediencia civil ante leyes injustas. En el caso de Cataluña no se puede hablar tampoco de desobediencia civil.

Ética, desobediencia e independentismo

7. ¿Y cómo crees que debería haber reaccionado, o reaccionar un estado, ante este tipo de demanda social, que es bastante grande?

Podríamos poner ejemplos, ¿cómo reaccionarían otros estados? ¿Cómo reaccionaría el francés, el alemán, el portugués? Estados que prohíben la secesión de territorios en sus constituciones y, en algunos casos, la existencia misma de partidos independentistas.

Por otra parte, una demanda social grande no otorga por sí sola razón alguna a los demandantes. No creo que haya implantar la pena de muerte porque la demanda social sea mayoritaria. A mí no me parece más legítima una demanda que la otra. En última instancia ambas consisten en arrebatar a los ciudadanos sus derechos.

Aceptemos, sin embargo, que el deseo de independencia (pues se trata de eso, de un deseo del que se quieren derivar derechos) es más. Se podrían negociar posibles salidas, como una reforma de la constitución, pero esta reforma debe pasar por los mecanismos legítimos de cualquier democracia: reforma constitucional si cuenta con el respaldo suficiente, referéndum, etc.

Es interesante reparar en que, como se dice a menudo, Cataluña es una región rica, y recordar el caso de Bolivia. Cuando llegó Evo Morales al poder la región boliviana más rica, Santa Cruz, amenazó con independizarse. Evo Morales, presidente de izquierdas, liquidó el amago de secesión al instante.

La crisis económica ha tenido un efecto enorme en el crecimiento del independentismo. De un porcentaje en torno al 15 por ciento antes de 2008 se pasa después de 2012 al 45 atizado por líderes independentistas para forzar al Estado a negociar mejoras económicas unilaterales (de ahí el “España nos roba”). No se entiende el crecimiento vertiginoso del independentismo sin la crisis. Como ha señalado recientemente Thomas Piketty , hay mucho egoísmo fiscal (y económico, añado yo) en el independentismo.

Las zonas ricas se quieren independizar. Escocia reclama la independencia de la mano del petróleo; Quebec es una de las regiones más ricas de Canadá, Cataluña de las más ricas de España. De momento ni Extremadura ni Andalucía reclaman independencia alguna que se sepa (y en Galicia el movimiento en minoritario).

Y ya por terminar con este asunto, quiero traer aquí lo que decía un buen amigo mío: “Si se descubre mañana abundante petróleo en Albacete, se acabó la independencia”. O sea, si España nadara en petróleo enriqueciéndose y enriqueciendo a Cataluña todavía más gracias a Albacete, se acabaría el movimiento independentista. Del mismo modo que si se encuentra petróleo en Tarragona el movimiento tendría mucho más respaldo.

8. ¿La paz más injusta es siempre mejor que la más justa de las guerras?

No. La guerra puede ser justa cuando las consecuencias son mejores que “la paz de los cementerios”.

9. ¿Una dictadura es siempre la peor alternativa posible?

Depende de las alternativas. Si las opciones son “democracia o dictadura” la dictadura es la peor alternativa. Si las opciones son “democracia, dictadura o extinción de la humanidad” dependerá de la dictadura. A lo largo de la historia de la humanidad la democracia ha sido una excepción, pero se han dado situaciones en la que la gente ha vivido razonablemente bien sin democracia. Cuidado, que las palabras, como las armas, las carga el diablo: no defenderé jamás una dictadura, pero me preguntas si es la peor alternativa posible, y eso dependerá de las alternativas y de la naturaleza de la dictadura (que se limite a prohibir las elecciones libres o que, además, masacre a la población).

[Quizás nunca sea buena, pero me viene a la mente Gadafi o Irak…]

No lo es, efectivamente, cuando las opciones son dictadura o democracia.

VENTA DE ARMAS Y TORTURA

10. Tanto en España, como en otros muchos países, los gobernantes tienen que hacer frente al dilema moral de no fabricar armas o mantener la estabilidad económica de una región o de muchas familias, ¿cuáles crees que serían las soluciones más adecuadas a corto y largo plazo?

Es un dilema que tiene muy mala solución, al menos a corto plazo. El conocido filósofo británico Bernard Williams ponía el siguiente ejemplo de un dilema similar. Un joven casado y con hijos que está en paro defiende principios ecologistas. Cierto día una empresa química muy contaminante le ofrece un trabajo bien pagado. Si no lo acepta seguirá en paro, lo cual afectará a su familia, que se encuentra ya en una mala situación económica; pero si lo acepta violará sus principios. ¿Qué tiene que hacer?

Sartre consideraba también que existen dilemas morales que no tienen solución. Lo nazis, decía Sartre, han ocupado Francia y tienes que elegir entre unirte a la resistencia o cuidar a tu madre enferma. Quizá debamos aceptar que hay dilemas como estos que no tienen solución buena.

No hace tanto tiempo el alcalde de Cádiz se encontró con un dilema de este tipo y resolvió que se deben fabricar barcos de guerra cuando las opciones sean “fabricar armas o comer”. Se trata de lo que en la literatura especializada se conoce como “decisiones trágicas”, porque implican siempre dañar a terceros se elija lo que se elija.

Entrevista a Fernando Aguiar: ética y fabricación de armas

A largo plazo la cuestión es distinta, al menos en el caso de la fabricación de armas, pues quizá se pueda estudiar la sustitución de un tipo de producción por otra sin esas consecuencias morales tan negativas. En cualquier caso, siempre habrá dilemas morales que entrañen algún tipo de daño para alguien y quizá lo razonable sea elegir el mal menor si es que se puede, como en el problema del tranvía.

11. Hola Señor Presidente, le llamo desde el Ministerio del Interior, acabamos de atrapar a un terrorista que creemos casi al 100% que tiene la información necesaria para evitar un atentado masivo inminente, pero no suelta prenda, ¿nos da permiso para hacerle cosquillas en secreto?

Se sabe que cuando se tortura a una sola persona la probabilidad de obtener información es pequeña. Los estudios sobre tortura demuestran que se obtiene mucha información cuando se tortura a mucha gente, lo cual es terrible y no tiene justificación moral alguna.

No sirve de mucho torturar al terrorista que pone una bomba, es la tortura en masa la que tiene algo de utilidad, pero es una barbaridad intolerable.

[Pero, ¿cambiaría algo si tienes la certeza de que lo sabe?]

Si tienes la certeza no cambia nada en relación con lo que he dicho antes: tienes la certeza de que tiene la información, no la tienes de que hablará, más bien al contrario. Eso sí, tienes también la certeza, no se nos olvide, de que eres un torturador o de que tu Estado lo es. Además, hay algo interesante en tu pregunta anterior: se hace en secreto, ¿por qué? Si consideramos que es un comportamiento moralmente correcto, ¿por qué se hace en secreto?

Ahora bien, si planteamos el asunto en términos de consecuencias beneficiosas, aunque la probabilidad de que el terrorista hable gracias a la tortura sea muy baja, dado que el beneficio sería muy grande –se salvarían muchas vidas- podríamos afirmar que es moralmente legítimo torturar, al menos si atendemos a este argumento utilitarista un tanto tosco. Pero esta ha sido precisamente una de las críticas a las que el utilitarismo se ha tenido que enfrentar: el desprecio de los derechos de las personas en nombre del beneficio colectivo. Es raro que hoy se defiendan opciones utilitaristas que no respeten los derechos individuales. La tortura, por lo tanto, no es legítima moralmente desde ningún punto de vista.

12. ¿Es defendible que no se permita por ley la tortura, pero se recurra a ella cuando no quede más remedio, siempre que la niegues públicamente para no abrir la veda?

No lo es. Entendemos que en estos casos ley y moral van de la mano, no es legal porque no es moral, si fuera moralmente correcto podría ser legal. En general siempre hay “otro remedio”.

ENTREVISTA A FERNANDO AGUIAR: REPARTO DE LA RIQUEZA, FRONTERAS, VEGETARIANISMO Y TOROS

13. En un país desarrollado, en ausencia de enfermedad endógena, ¿crees que el asterisco de un análisis de colesterol es una suerte de “justicia po-ética”?

No, no. Se podría entender de esa manera si el asterisco lo tuvieran solo los ricos, pero en los países desarrollados la gente con más colesterol es la más pobre porque la alimentación es mala, de mala calidad y, además, tiene menos nivel cultural en cuestiones dietéticas. Es decir, no, no es “justicia po-ética”.

14. ¿Dónde trazarías una línea realista entre mantener una vida aceptable que se pueda disfrutar, y emplear tiempo y dinero en personas necesitadas que no forman parte de tu familia, de tus amigos o de tu país?

Realmente la cuestión es la siguiente: ¿En Estados del bienestar desarrollados en los que pagamos impuestos, es una decisión individual ayudar a países subdesarrollados o debería ser una decisión colectiva? ¿Tengo la obligación moral de dar parte de mi dinero, además de los impuestos que ya pago, para que se ayude al desarrollo?

Yo sería más partidario de canalizar decisiones de ese tipo, que tienen un componente claramente moral, hacia instituciones del Estado del bienestar; o bien canalizarlas a través de ONG. Esto, allí donde haya estados del bienestar, donde no los haya o sean muy débiles quizá la opción moralmente más razonable sería la ayuda individual. En otras palabras, se trataría de optar por un altruismo eficaz, como lo denomina Peter Singer, es decir, buscar la mejor forma posible de beneficiar a los demás. En unos casos puede que consista en dar dinero, en otros no.

15. ¿Entonces la idea sería a lo mejor votar al partido político que realmente proponga apoyar más a los países pobres, o moverse a nivel internacional para conseguirlo en mayor medida?

Sí, moverse a nivel internacional y promover instituciones supranacionales.

Esto no es una cuestión de derechas o izquierdas. La ayuda alemana al desarrollo es grande y ha acogido más refugiados que ningún otro país, pese a tener un gobierno de derechas. Dinamarca también es derechas y no ha querido acoger. España tiene ahora un gobierno de izquierdas y no acoge.

En fin, es una cuestión supranacional. Es una cuestión que trasciende a las fronteras nacionales y por supuesto a las decisiones individuales.

16. Hablando de fronteras, ¿dónde están las fronteras de la ética en las vallas de Ceuta y Melilla?

Las fronteras de la ética están en dar o no dar un trato humano a quienes quieren emigrar y se ven empujados a esa frontera. Un trato, en otras palabras, basado en los derechos humanos.

Ética, emigración y fronteras

17. Y a la hora de admitir a personas de otros países, ¿crees que hay que diferenciar entre refugiados e inmigrantes por cuestiones económicas?

Yo no veo diferencias muy grandes, me cuesta mucho verlas, excepto quizá la inmediatez. En caso de guerra hay que ayudar a las personas de manera urgente dándoles refugio. Inmediatez sí, pero el trasfondo es muy parecido, se trata de ayudar a otros seres humanos.

No conviene, sin embargo, ser ingenuos, pues a veces no se puede hacer lo que se debería, porque las consecuencias pueden ser muy graves. ¿Se pueden abrir las fronteras sin más para acoger a cientos de miles o quizá millones de emigrantes por cuestiones económicas? Es un ideal noble, muy noble, pero de nuevo habría que apelar a un altruismo eficaz en lugar de darse nobles golpes de pecho para luego no hacer nada: la ayuda al desarrollo es lo más eficaz.

18. ¿Es de mala persona comer o consumir productos de origen animal en un país desarrollado si no estás seguro de que el animal ha vivido y ha sido sacrificado en condiciones dignas?

Mala persona es mucho decir. ¿Podrías decirle a alguien “eres una mala persona” porque no estás seguro de que ese filete proceda de un animal que ha vivido y ha sido sacrificado en condiciones dignas? La lista de acusaciones puede ser muy larga: eres una mala persona porque no sabes si esa camiseta se ha fabricado en condiciones dignas, eres una mala persona porque no sabes cuánto contamina el avión en que viajas…De ahí a convertirnos en puritanos de las buenas costumbres modernas hay un paso, puritanos con el látigo siempre dispuesto para azotar malas personas. Esto tiene más de moralina que de moral. Dicho esto, no cabe duda de que los derechos de los animales es una cuestión de enorme importancia. Si aceptamos que los animales tienen ciertos derechos (y yo creo que es así), no actuaremos correctamente desde un punto de vista moral si esos derechos no se cumplen.

19. Yendo un paso más allá, ¿consideras que es correcto comer carne si se puede vivir saludablemente sin ella?

¿Por qué no? Lo que supongo que quieres decir es lo siguiente. Si comer carne de forma desmesurada tiene costes medioambientales muy altos quizá no deberíamos basar nuestra alimentación en la carne. Lo que no significad que no se pueda comer nunca. Si podemos vivir sin comer carne de forma tan excesiva y esa renuncia implica una mejora medioambiental (volvemos a nuestras decisiones consecuencialistas), entonces habría que hacerlo.

20. Si un toro vive bien y una vaca de ganadería intensiva vive mal, ¿qué le podemos decir a un torero que entiende que su mundo es golosina para este tipo de animales?

Bueno, pues lo que le podemos decir es que tiene razón seguramente en términos de bienestar animal. El toro vive bien y la vaca vive mal, de eso no cabe duda, al menos hasta el día en que llega a la plaza. Pero es un argumento muy pobre. Vivir bien no es una razón para ser crueles: como el toro vive tan bien, ¿qué importan unos minutos de crueldad? Sí importan. La crueldad es inmoral, también con los mamíferos superiores, no sólo con los seres humanos. Nuestra sensibilidad moral se revuelve contra quien apalea a un perro. No era así antes, pero hoy sí es así. Lo mismo vale para el espectáculo de los toros, que no tardará en desaparecer (junto con las fiestas salvajes de algunos pueblos) por el desarrollo de una sensibilidad moral que no acepta ya este tipo de espectáculos.

Entrevista a Fernando Aguiar: ética y toros

El toro no tiene que desaparecer por eso, como se dice a veces. Se le puede proteger en reservas como se protege a leones y jirafas. No necesitamos recuperar el circo romano para conservar a los leones. Pues con los toros será igual.

ÉTICA EXPERIMENTAL: EJEMPLOS Y CAMINO DE LLEGADA

21. ¿Puedes contar algunos de los estudios o ejemplos de ética experimental más interesantes en los que estés trabajando o sepas que existen en la actualidad?

Este año (2020) ha salido en la editorial Cátedra un libro titulado Una Introducción a la Etica Experimental que publico juntos con otros dos colegas (Antonio Gaitán, de la Universidad de Granada, y Hugo Viciana, de la de Málaga). Es el primer libro de este género en nuestro ámbito académico. Ahí se pueden encontrar decenas de experimentos éticos.

Por otra parte, en la actualidad estoy realizando varios experimentos distintos: uno sobre coches autónomos (si sentiríamos culpa o no en caso de que el coche atropelle a alguien); otro sobre asco moral y confianza (no confiamos en aquellos que nos repugnan); y un tercero sobre la relación entre nuestra compasión hacia los demás y nuestro comportamiento, es decir, si la compasión nos mueve de verdad a mejorar la situación de aquellos por los que la sentimos.

22. ¿Por qué debemos actuar moralmente?

Porque es la forma de ser humanos.

23. ¿Por qué empezó a interesarte la filosofía y cómo te fuiste centrando especialmente en la ética y la ética experimental?

Yo quería estudiar física, me gustaban mucho las matemáticas y la física, se me daban bien y quería estudiar física. Hasta COU seguí con esa idea.

Entonces, cayó en mis manos un libro de Platón de la editorial Austral con tres diálogos: Fedro, Banquete y Fedón, lo leí y me dije, esto es lo mío. Al finalizar COU opté por filosofía.

[Realmente tu interés por la ética experimental está ya relacionado desde el principio…]

Siempre he entendido que la filosofía (no todas las ramas, pero al menos la ética y la filosofía política) sin datos es más difícil de hacer. Se pueden elaborar teorías que no necesitan datos y abordar cuestiones meta-éticas y reflexión sobre la ética que tampoco los necesitan, en principio. Pero la ética aplicada, la ética práctica, necesita datos.

Cuando empecé a trabajar en 2004 con economistas experimentales me pregunté, ¿por qué no se hace esto en filosofía? Dicho y hecho, hasta hoy.

24. Pues Fernando, muchísimas gracias. La verdad es que te preguntaría muchísimas cosas más, pero bueno, ya entraríamos en modo secuestro, con lo cual ojalá otro día me permitas entrevistarte, porque ha sido un placer.

Gracias a ti, me lo he pasado muy bien.

MÁS SOBRE FERNANDO AGUIAR

Fernando Aguiar es doctor en filosofía, experto en ética experimental, filosofía política e identidad social. Trabaja como investigador en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IFS-CSIC). Ha sido fundador de la Asociación Española de Ética Experimental (AEFEX) y presidente del Grupo de Sociología Analítica de la Federación Española de Sociología. Ha sido director de la Revista Internacional de Sociología y ha publicado en múltiples revistas españolas y extranjeras.

Durante el año 2020 ha publicado junto con otros dos colegas (Antonio Gaitán, de la Universidad de Granada, y Hugo Viciana, de la de Málaga) Una introducción a la ética experimental: Problemas, enfoques y métodos, que es el primer libro sobre esta temática en su ámbito académico y cuenta con numerosos casos prácticos y ejemplos.

Para conocer mejor el trabajo que desarrolla Fernando Aguiar puedes visitar las siguientes páginas:

Página de perfil en el Centro de Ciencias Sociales y Humanas (CSIC): biografía y bibliografía.

Academia: trabajos e investigaciones.

• Una introducción a la ética experimental: Problemas, enfoques y métodos. Puedes comprar el libro en Amazon, Casa del Libro, Fnac o El Corte Inglés.

ENTREVISTA A FERNANDO AGUIAR: CRÉDITOS

• Sitio Entrevista: Taberna Zuria (Madrid)